PAIS FRONDE INSURGENTE / ARMANDO ARTEAGA
La
anunciada ternura de las aves
no
es el canto gregoriano
hecho un nido
en el jardín
de esta casa,
una
mansión antigua de inquietudes
llena
de cosas viejas y olvidadas,
aunque siempre invadida
de
extraños personajes, gente de baja estofa:
un
hampón japonés venido a menos
un
joven ortodoxo, socialdemócrata y mongoloide
que ayer nomas nos ofreció un futuro
diferente,
una
cantante calva de vendetta pulcra para la droga
de la excentricidad, un pianista
con
cara de vampiro, y una maga
abrazando
siempre -en vestido dorado- el
mapamundi
viendo
pasar la luna cuando silba el viento
sobre las cruces del
cementerio viendo pasar la luna cuando silba el viento sobre las cruces del cementerio viendo pasar
la luna cuando silba el viento sobre las
cruces del cementerio,
pasó la luna sobre las cruces del cementerio esta noche
pero
es cierto, lo incierto
toda
esta perogrullada de ocasiones
nos
invita siempre al suicidio de las multitudes,
la
masa es siempre los adobes estúpidos
sin
resistencia a ninguna plasticidad termo-estática
a
ningún temblor de manos
(a
fin de cuentas) el miedo nunca entró
a
esta casa poblada de fantasmas
Me
quedo con la tarde
tomando
té caliente y arde
el
pensamiento abierto hacia la nada
donde
me espera la duda de siempre
Me
quedo con la bufanda
enredada
en el cuello y esconde
la
corbata roja del funcionario esteta
mirando
la multitud al borde de la calle
Me
quedo, solo en el Café del Alfajor
nunca
en domingo, hoy es martes
frondoso,
a pesar de la frigidez
impensada
de esta experiencia vivida,
tan
imperfecto es este amor
que
mejor, se debe quedar
impreso
en el friso de todos los olvidos: el espectáculo
de
la existencia humana
Qué
aburrido me resulta Shakespeare esta noche
Unas inmensas ganas de ahorcar a Beckett
Madrugada friolenta, para dispararle bofetadas
a Dürrenmatt en el mismo ombligo del espacio vacío.

CAMINANDO ANDO / ARMANDO ARTEAGA
La semana pasada fui por
primera vez a una reunión de la tan criticada Iglesia Universal "Pare de
Sufrir", queriendo salir de mis penurias.
En plena asamblea, el Pastor
se acercó al lugar donde yo me encontraba. Me miró fijamente y puso sus manos
sobre mi cabeza y exclamó con voz fuerte:
"Usted va a
caminar".
Yo le conteste con voz baja:
"Perdón pero no tengo ningún problema en mis piernas y camino como
todos".
El ignoró mi respuesta y, casi
gritando, volvió a exclamar:
"Hermano... ¡Usted va a
caminar!"
Toda la feligresía , con las
manos en alto, y moviéndolas de un lado a otro, empezaron a gritar:
"¡Usted va a
caminar!"
"¡Usted va a caminar!"
"¡Usted va a
caminar!"
Intenté nuevamente explicar
que no tenía ningún problema con mis piernas, pero fue en vano. Todos repetían
en trance, cada vez más fuerte y con mayor energía: "¡Usted va a caminar!
¡Usted va a caminar!...
*
Opté por callarme y seguirles
la corriente con la cabeza abajo.
Cuando terminó el acto dejé la
Asamblea y, créanlo o no, el Pastor tenía razón....
¡ME HABÍAN ROBADO MI MOTO!
Tuve que irme caminando hasta
mi casa...